¡Ahí está el detalle...!

No dejéis, los que aquí entráis, toda esperanza

Al maestro con cariño

Al maestro con cariño
Jorge Piña Williams

viernes, 30 de abril de 2010

¡De chile, de dulce y de manteca...!

Ahora que estamos terminando el ciclo de la materia: Integración de la tecnología en ambientes de aprendizaje, vuelvo la mirada al motivo principal por el que decidí entrar a la maestría: La evidente necesidad de emplear todo el poder de las computadoras y todo aquello que está ligado a ellas, en el proceso de enseñanza-aprendizaje.


Definir entonces, qué es un objeto de aprendizaje en el ámbito descrito, resulta una prioridad para quienes iniciaron el proceso de conceptualización que fundamente la educación del futuro (que es hoy), donde el uso de las NTIC’s es la base.

El IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers, Inc) define a los Objetos de aprendizaje (OA) como “Es una entidad digital o no digital, el cual puede ser usado, reusado o referenciado durante el aprendizaje



soportado por la tecnología”. Dado que el concepto de entidad es tan amplio, han surgido diversos ejemplos de lo que puede ser un OA: “los contenidos multimedia, el contenido instruccional, los objetivos de aprendizaje, software instruccional, personas, organizaciones o eventos referenciados durante el aprendizaje basado en tecnología (IEEE, 2001). Gonzalez, (2005) comenta al respecto que también pueden serlo los “archivos de texto, ilustraciones, vídeos, fotografías, animaciones y otros tipos de recursos digitales”. En otros espacios a este tipo de “materiales”, se les conoce como recursos educativos abiertos. (Gértrudix Barrio, Álvarez García, Galisteo del Valle, Gálvez de la Cuesta, & Gértrudix Barrio, 2007)


Sin embargo, más allá de lo importante que es desarrollar la nomenclatura de la “Nueva educación” lo importante a destacar en dichos productos, son las características que deben poseer: Reutilizables, Accesibles, Interoperables, Portables, y Durables. Todo ello los convierte en un aporte más a la democratización del saber, porque permite que exista un intercambio de materiales destinados al aprendizaje, entre los “ciudadanos del conocimiento” que posibilitará recursos de alta calidad al alcance de todos.


Otro aspecto que me viene a la mente en el cierre del curso, y sobre todo porque ya recibimos el aviso de que debemos realizar tanto la autoevaluación como la co-evaluación, es el que concierne a la medición del aprendizaje en sistemas que emplean los recursos tecnológicos. Y no puedo menos que percibir que el “problema de la evaluación” pervive aún en la educación a distancia.


A través de mi desempeño dentro de la maestría, he vivido experiencias de evaluación de mi trabajo, que considero sumamente valiosas y muy idóneas para valorar el desempeño y logros de quienes somos aprendices. La menos interesante ha sido el “examen rápido”. En cuanto a los otros trabajos asignados: foros, mapas conceptuales, wikis, blogs, textos académicos colaborativos, me resultan muy apropiados e interesantes para valorar mi funcionamiento y aprendizajes.


La semana pasada inicié un curso a distancia con la UNAM, cuya intención es “aprender a elaborar exámenes escritos”. La mitad de la calificación de pase está fincada en la elaboración de un examen, y sólo el 15% de la misma, será a través de un examen escrito.


Me tocó un tiempo, como docente, en que la calificación de un alumno se obtenía al 90% a través de un examen escrito. Hoy aplico exámenes bajo esa modalidad, pero la ponderación que tienen es de apenas el 15% del total.


Entiendo que la educación a distancia viva ese estigma de pseudo escuela que plantea Valenzuela (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007), pero la realidad es que sabemos que todo sistema educativo enfrenta dicha circunstancia. Por ello es que la calidad de los alumnos se verifica en la forma en que actúan dentro de sus materias. Y sin desprecio de los exámenes escritos, en ellos el alumno suele estar en una realidad que poco tiene que ver con lo que la vida exige.


El problema que sigo observando en la evaluación, no tiene que ver en si es por el uso de medios electrónicos, o bien si es a través de actividades o de un examen, la gran dificultad está en el establecimiento de los criterios de evaluación, pues además de que deben existir, éstos deben ser redactados con claridad, y ser muy puntuales.


Dentro de la maestría, observo que se manejan las rúbricas, sin embargo de lo que adolecen en de claridad en su redacción, y por tanto aún a pesar de saber que se espera de mí, hay conceptos poco claros, ejemplo:


“El alumno participó continuamente en el foro en las fecha establecidas.”


La retroalimentación dada a una compañera indicaba que se le restaba 1 punto dado a que no participó en las fechas establecidas. Al revisar el foro, la alumna participó todos los días, solo que lo hacía a partir de las 12 de la noche, por lo que sus participaciones aparecía como parte de otro día. El criterio de la Mtra. Tutora, fue corto, pues no observó el detalle del horario en que la compañera comúnmente trabajaba. Afortunadamente solo le afectó en un punto, sin embargo, sigo percibiendo a la evaluación como un proceso dentro del cual debe existir un amplio criterio por parte del evaluador, a fin de que no se incurra en desacreditaciones surgidas de la falta de observación.


Como conclusión, vuelvo a insistir, en que no se trata de si la educación es a distancia o mediante el uso de la tecnología, el problema de la evaluación educativa sigue estando en las directrices que guían al evaluador, y éste, vive determinado por el sistema al que sirve.


REFERENCIAS


Gértrudix Barrio, M., Álvarez García, S., Galisteo del Valle, A., Gálvez de la Cuesta, M. d., & Gértrudix Barrio, F. (2007). Acciones de diseño y desarrollo de objetos educativos digitales: programas institucionales. Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento , 14-25.


Learning Technology Standards Committee. (2002). Learning Object Metadata standard. New York: IEEE.


Lozano Rodríguez, A., & Burgos Aguilar, J. V. (2007). Tecnología educativa en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. México: Limusa.


Wiley, D. (2002). The Instructional Use of Learning Objets. Agency for Instructional Technology.