¡Ahí está el detalle...!

No dejéis, los que aquí entráis, toda esperanza

Al maestro con cariño

Al maestro con cariño
Jorge Piña Williams

viernes, 26 de febrero de 2010

¿Hacia la educación del siglo XXI? o El destino ya nos alcanzó

Cuando inicio leyendo a Macedonio Alanís (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007), y cita a Thomas S. Kuhn comentando acerca de que la historia es algo más que anécdotas o cronologías, viene a mi mente un comentario que mi amiga Ingrid Ebergengy Magaloní (Dra. en Historia), hace siempre en las pláticas de profesores: “No sé de dónde la gente cree de veras, que se estudia historia para no repetir los errores del pasado”. Ambas citas, me remiten a un uso más plausible para la historia y que tiene que ver con lo que Miguelito, uno de los amiguitos de Mafalda afirma al respecto:
Y es que para entender hacia dónde va el mundo, debido al impacto de la evolución tecnológica, no se puede lograr revisando lo que sucedió, sino acudiendo, desde una óptica historicista diferente, a la revisión de las teorías predictivas que sobre el tópico existen. Es también una forma de historia, sólo que no son hechos lo estudiado, sino ideas, proyecciones de intelectuales que se dieron a la tarea de, mediante datos reales, imaginar el futuro; dicho en palabras de Miguelito: “¡PARA ADELANTE!”.

Ellos lo vieron, desde Leavitt y Whisler en 1958; Brooks, en 1975; Applegate, Cash, y Mills, en 1988; Porter en 2001; Carr, 2003; hasta Friedman en el muy cercano 2005. Todos vieron su futuro en una distancia de veinte años, y todos observaron lo mismo: Un mundo diferente por el impacto de la evolución tecnológica, en dónde la máquina será una herramienta que cree condiciones mejores para el hombre. Así la Tecnología de la información (TIC’s), desempeñó durante el siglo XX un papel vital para que la humanidad se transformara vertiginosamente, y con ella, todas las organizaciones en las que se desenvuelve.

En ese contexto Alanís cierra afirmando “La tecnología podrá cambiar, los problemas podrán ser diferentes, pero las personas, sus necesidades y satisfacciones siguen siendo las mismas” (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007).

Uno de los cambios que las TIC’s han propiciado, ha sido en el campo educativo, en dónde ha transformado a la educación a distancia (e-learning) proveyéndola de mejores herramientas de trabajo, que superan por mucho a los cursos por correspondencia. Sin embargo, no es el único impacto generado en la educación, pues también se generó una modalidad de aprendizaje que tiene la “habilidad de combinar elementos de capacitación e instrucción en el salón de clase, de aprendizaje a distancia en vivo y autónomo, y de servicio de aprendizaje avanzados que dan soporte de manera tal que proveen de un aprendizaje a la medida [del usuario] (Fox, Michael, 2002) citado por Fernando J. Mortera (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007). Hablo de el Aprendizaje combinado o Blended learning (B-learning).

Las bases epistemológicas y teóricas de esta modalidad, siguen escudriñándose, debido a que es una propuesta reciente, y por tanto, digamos que todavía en gestación, por lo menos en cuanto a la literatura que la soporte. Sin embargo en la praxis, el asunto es harto distinto, pues no son pocas las escuelas que (y a veces sin percibirlo), aplican esta forma de aprender.

El nombre lo adquiere muy llanamente, pues surge por asociación con lo que logra la licuadora (blend en inglés), y que es mezclar y combinar (de ahí el nombre castellano), muy fuertemente sustancias de naturalezas diversas. Así, la búsqueda está en combinar lo mejor de la educación presencial, y lo mejor de la educación a distancia apoyada en las TIC’s, en favo del cumplimiento del “diseño didáctico e instruccional del curso que se esté desarrollando”, dicho por Fernando Mortera. (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007).

Estas modalidades de estudio imponen una gran cantidad de nuevos retos, entre los que destaca el de considerar los estilos de aprendizaje en los ambientes educativos que utilizan tecnología.

Lo primero que ha ocurrido es la transformación de los roles que desempeñan tanto estudiantes como profesores: los primeros haciéndose más autónomos, y los segundos abandonando el protagonismo, para convertirse tan solo en facilitadores o asesores (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007).

Lo segundo, es que las nuevas modalidades de aprendizaje como el B-learning, tienen un gran futuro, ya que gracias a la enorme cantidad de herramientas con que cuenta (visuales, auditivas, interactivas…), está en posibilidad de atender mejor a sus aprendices, en función de poder adaptarse más rápidamente a los estilos de aprender de cada estudiante en contraposición del modelo presencial, al que le cuesta trabajo hacerlo, debido a la forma de trabajo grupal.
Test Estilo de Aprendizaje V A K
En este nuevo contexto, es vital que el profesorado observe la gran oportunidad que la modalidad de aprendizaje combinado le provee, ya que le permite, ahora sí, alcanzar la ansiada educación personalizada. Y es que la interactividad que ofrecen las TIC’s, “se crea un sentimiento en los estudiante de una ‘clase’ verdadera” (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007), citando a Hiltz y Wllman, en King, (2002).

Así, retorno al título de la presente aportación, solo para discernir, que el destino nos alcanzó.