¡Ahí está el detalle...!

No dejéis, los que aquí entráis, toda esperanza

Al maestro con cariño

Al maestro con cariño
Jorge Piña Williams

miércoles, 18 de agosto de 2010

E-COMMERCE... Un curso con curso.

El aspecto más importante que aprendí en nuestro curso de E-Commerce, es que lo que hasta ahora he realizado mediante internet, ha sido un proceso publicitario para que la gente asista a las obras de teatro que "montamos", cuando lo que debería más bien promover la asistencia del público a nuestros productos teatrales. Entiendo, entonces, que para hacer realmente E-Commerce, tendré que ponerme creativo, de tal forma que pueda generar ese proceso de intercambio que representa la esencia del comercio. Lo que de entrada se me ocurre es la venta por internet, de los boletos para asistir al teatro, y que le garantizará su butaca a la audiencia, tal y como ahora lo hace el cine.

viernes, 30 de abril de 2010

¡De chile, de dulce y de manteca...!

Ahora que estamos terminando el ciclo de la materia: Integración de la tecnología en ambientes de aprendizaje, vuelvo la mirada al motivo principal por el que decidí entrar a la maestría: La evidente necesidad de emplear todo el poder de las computadoras y todo aquello que está ligado a ellas, en el proceso de enseñanza-aprendizaje.


Definir entonces, qué es un objeto de aprendizaje en el ámbito descrito, resulta una prioridad para quienes iniciaron el proceso de conceptualización que fundamente la educación del futuro (que es hoy), donde el uso de las NTIC’s es la base.

El IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers, Inc) define a los Objetos de aprendizaje (OA) como “Es una entidad digital o no digital, el cual puede ser usado, reusado o referenciado durante el aprendizaje



soportado por la tecnología”. Dado que el concepto de entidad es tan amplio, han surgido diversos ejemplos de lo que puede ser un OA: “los contenidos multimedia, el contenido instruccional, los objetivos de aprendizaje, software instruccional, personas, organizaciones o eventos referenciados durante el aprendizaje basado en tecnología (IEEE, 2001). Gonzalez, (2005) comenta al respecto que también pueden serlo los “archivos de texto, ilustraciones, vídeos, fotografías, animaciones y otros tipos de recursos digitales”. En otros espacios a este tipo de “materiales”, se les conoce como recursos educativos abiertos. (Gértrudix Barrio, Álvarez García, Galisteo del Valle, Gálvez de la Cuesta, & Gértrudix Barrio, 2007)


Sin embargo, más allá de lo importante que es desarrollar la nomenclatura de la “Nueva educación” lo importante a destacar en dichos productos, son las características que deben poseer: Reutilizables, Accesibles, Interoperables, Portables, y Durables. Todo ello los convierte en un aporte más a la democratización del saber, porque permite que exista un intercambio de materiales destinados al aprendizaje, entre los “ciudadanos del conocimiento” que posibilitará recursos de alta calidad al alcance de todos.


Otro aspecto que me viene a la mente en el cierre del curso, y sobre todo porque ya recibimos el aviso de que debemos realizar tanto la autoevaluación como la co-evaluación, es el que concierne a la medición del aprendizaje en sistemas que emplean los recursos tecnológicos. Y no puedo menos que percibir que el “problema de la evaluación” pervive aún en la educación a distancia.


A través de mi desempeño dentro de la maestría, he vivido experiencias de evaluación de mi trabajo, que considero sumamente valiosas y muy idóneas para valorar el desempeño y logros de quienes somos aprendices. La menos interesante ha sido el “examen rápido”. En cuanto a los otros trabajos asignados: foros, mapas conceptuales, wikis, blogs, textos académicos colaborativos, me resultan muy apropiados e interesantes para valorar mi funcionamiento y aprendizajes.


La semana pasada inicié un curso a distancia con la UNAM, cuya intención es “aprender a elaborar exámenes escritos”. La mitad de la calificación de pase está fincada en la elaboración de un examen, y sólo el 15% de la misma, será a través de un examen escrito.


Me tocó un tiempo, como docente, en que la calificación de un alumno se obtenía al 90% a través de un examen escrito. Hoy aplico exámenes bajo esa modalidad, pero la ponderación que tienen es de apenas el 15% del total.


Entiendo que la educación a distancia viva ese estigma de pseudo escuela que plantea Valenzuela (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007), pero la realidad es que sabemos que todo sistema educativo enfrenta dicha circunstancia. Por ello es que la calidad de los alumnos se verifica en la forma en que actúan dentro de sus materias. Y sin desprecio de los exámenes escritos, en ellos el alumno suele estar en una realidad que poco tiene que ver con lo que la vida exige.


El problema que sigo observando en la evaluación, no tiene que ver en si es por el uso de medios electrónicos, o bien si es a través de actividades o de un examen, la gran dificultad está en el establecimiento de los criterios de evaluación, pues además de que deben existir, éstos deben ser redactados con claridad, y ser muy puntuales.


Dentro de la maestría, observo que se manejan las rúbricas, sin embargo de lo que adolecen en de claridad en su redacción, y por tanto aún a pesar de saber que se espera de mí, hay conceptos poco claros, ejemplo:


“El alumno participó continuamente en el foro en las fecha establecidas.”


La retroalimentación dada a una compañera indicaba que se le restaba 1 punto dado a que no participó en las fechas establecidas. Al revisar el foro, la alumna participó todos los días, solo que lo hacía a partir de las 12 de la noche, por lo que sus participaciones aparecía como parte de otro día. El criterio de la Mtra. Tutora, fue corto, pues no observó el detalle del horario en que la compañera comúnmente trabajaba. Afortunadamente solo le afectó en un punto, sin embargo, sigo percibiendo a la evaluación como un proceso dentro del cual debe existir un amplio criterio por parte del evaluador, a fin de que no se incurra en desacreditaciones surgidas de la falta de observación.


Como conclusión, vuelvo a insistir, en que no se trata de si la educación es a distancia o mediante el uso de la tecnología, el problema de la evaluación educativa sigue estando en las directrices que guían al evaluador, y éste, vive determinado por el sistema al que sirve.


REFERENCIAS


Gértrudix Barrio, M., Álvarez García, S., Galisteo del Valle, A., Gálvez de la Cuesta, M. d., & Gértrudix Barrio, F. (2007). Acciones de diseño y desarrollo de objetos educativos digitales: programas institucionales. Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento , 14-25.


Learning Technology Standards Committee. (2002). Learning Object Metadata standard. New York: IEEE.


Lozano Rodríguez, A., & Burgos Aguilar, J. V. (2007). Tecnología educativa en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. México: Limusa.


Wiley, D. (2002). The Instructional Use of Learning Objets. Agency for Instructional Technology.





viernes, 26 de marzo de 2010

¡QUE ABURRIDA ES LA ESCUELA!

No, en verdad que no pretendo hacer de esto una terapia de grupo; mucho menos se trata de un psicodrama; tan sólo es una mirada crítica a lo que sucede en nuestras escuelas. Llevo 26 años en la educación, y los cambios en el salón de clases se reducen a un solo hecho: los pizarrones fueron sustituidos por pintarrones, y los gises por marcadores no permanentes.

En cuanto al equipo que se emplea, ¡ahí si que hubo cambios! No hace mucho, claro… apenas este ciclo lectivo. Hasta el año pasado nuestra tecnología para uso escolar se reducía a: Un proyector de acetatos, un proyector de cuerpos opacos, un reproductor “combo” videocassetera VHS/DVD y un proyector de pc (cañón). Este año se incorporó a nuestro equipó un PDI (Smartboard). ¡Viva, la tecnología al fin nos alcanzó!

La verdad es que en un gran número de escuelas, y me refiero a las privadas (pues desconozco el caso de las públicas), el concepto de “instalaciones modernas y con tecnología de punta”, es una mera frase publicitaria. Los alumnos usan las computadoras que posee el colegio, solamente para la clase de Informática, y tienen prohibido usar en la escuela “Laptops” o “Netbooks”, porque la escuela no se puede hacer responsable de la seguridad de dicho aparatos.

Hace dos años se contrató el servicio de una plataforma educativa conocida como “Athenea” creada por Global Networks Technologies, S.A. de C.V., y se nos dio un curso para mostrarnos las bondades de trabajar con la misma. En la junta de profesores más reciente, el reclamo de la dirección fue que el gasto por contratar el servicio de la plataforma es muy caro y que las estadísticas de uso mostraban que de 150 usuarios profesores y directivos, solamente la aprovechaban adecuadamente 13 personas, es decir 8.6% del personal.

Descubrí las computadoras cuando estudiaba mi segunda carrera en la UNAM, por allá de 1986. Entre mis trabajos estaba el de la crónica teatral para el periódico El Día. A éste llegaron 10 computadoras marca Printaform con procesador 286, y ahí supe lo que era el poder de un procesador de palabras: El Chi Writer. A partir de entonces ya nada fue igual para mi, y mi gusto por la tecnología ligada a las computadoras llegó a niveles cuasi obsesivos.



Como fui incluyendo la tecnología en mis clases, se remonta a 2005, el 1° de Junio. Contruí un grupo de trabajo en Yahoo: alumnosdejpina. Al siguiente año compré mi propio “cañón”, y comencé a trabajar con presentaciones Power Point. Hacía pequeños documentales que formateaba con un programa llamado Pinneacle y los reproducía en el DVD.

Cuando la escuela contrató la plataforma educativa, fui el más feliz de los profesores, y cuando compraron el “Pizarrón mágico” (asi llamamos nosotros al PDI), me arrebató la locura… ¿por qué? Simplemente porque contaría con mayores recursos para que mis clases no fueran como las que yo tuve en mi escuela. De hecho, varios de mis compañeros profesores, siguen considerando que la educación no tiene la obligación de ser divertida. Yo creo lo contrario: En el mundo de hoy, y gracias a la tecnología, el trabajo y la diversión puden coexistir en un mismo espacio. Y la educación no es una excepción.

En 2007, en mi curso especial de periodismo, decidí iniciar un proyecto de radio-internet mediante Shoutcast [1] , para que mis alumnos experimentaran el periodismo radiofónico. La estación de radio fue bautizada como: La radio del pasillo (pues la gaceta estudiantil se llama El pasillo: punto de encuentro de los jóvenes http://www.elpasillo.com/Laradioenelpasillo/Web/Principalradiopasillo.htm); el programa: Vagas o divagas. Uno de mis alumnos me “iluminó”- “profe… se imagina dar clases así, por radio”. Me gustó la idea y desarrollé el proyecto que hoy constituye el programa de los jueves: Del dicho al hecho quedó maltrecho: conversaciones cantinflescas sobre la lengua española. Invito a algún alumno y el programa trata sobre todo aquello que quieran discutir acerca de las materia de Lengua Española, Literatura Universal y Literatura Mexicana e Iberoamericana; la audiencia se comunica con nosotros vía celular, mensajería SMS, o bien por Chat. La audiencia, según las estadísticas, es en promedio de 70 computadoras. En esta experiencia he palpado con certeza lo que Burgos (2004b) citado por Burgos afirma: “… se ha encontrado que el estudiante espera que el profesor ofrezca un enfoque más práctico que teórico en los espacio de interacción (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007). Lo primero que me asombró es que mis alumnos atendían mejor que en clase: unisensorialidad. Los jóvenes se entretienen más que en las clases, gracias a que los estudiantes invitados, pueden hablar sin “cortapisas”, y les encanta el debate, lo que propicia una reflexión apasionada: unidireccionalidad y condicionamiento del auditorio. Las conversaciones siempre tratan de lo que se ve en clase, pero en un espacio abierto y aparte del salón de clase fugacidad [2] .

El primer trabajo audiovisual para mis alumnos lo hice en 2006, y el tema es sobre Etimologías Grecolatinas del español: Transformación de las palabras. Con ese trabajo introduzco al tema del cambio que sufrió el latín al pasar al español. Los resultados los observé en la actitud de mis alumnos: atentos, y contentos. En aquel año lo reproduje en el DVD de la escuela. Hoy dicho video lo ven los alumnos a través de la plataforma académica a través de la conexión a internet, y además de verlo en clase, lo pueden volver a accesar tantas veces como quieran, y como dice Alfonso de León Medina: “… los alumnos pueden retener más lo visto, complementando lo que escuchan no sólo del maestro, sino de los materiales auditivos explicativos elaborados para ese fin. Es ese mismo sentido es que rompí un paradigma personal prejuiciante sobre los audiolibros, y hoy, varios textos que antes leían mis alumnos, son escuchados, como es el caso de algunos fragmentos de El Principe de Nicolás Maquivelo.

En la escuela mis compañeros me consideran un “rebelde”, porque a pesar del reglamento escolar, yo no prohibo en mi clase el uso de celulares y Ipods. Lo que ellos no han entendido, como los monos del paradigma del agua fría citado por Burgos (Burgos Aquilar & Lozano Rodríguez, 2010), es que sí los restrinjo, a un uso exclusivamente escolar. Los usan como diccionario, para investigar en la web, para copiar esquemas (toman fotos del pintarrón), o bien mediante bluetooth, toman el archivo de trabajo de la clase del PDI; reproducen presentaciones Power Point. Ahora con el Blackberry, chatean conmigo, y me plantean dudas de sus tareas no importando dónde estén, sea en clase de ballet o el entrenamiento de fútbol. Ellos lo agradecen, se sienten muy bien, pues como lo afirma Ferscha (2002) citado por Burgos: “…el uso de la tecnología de cómputo e informática… [es] una oportunidad de ofrecer nuevas experiencias de aprendizaje con el apoyo de la tecnología móvil e inalámbrica (Burgos Aquilar & Lozano Rodríguez, 2010).

Como mencioné al principio, este año contamos en la escuela con un PDI (pizarrón digital interactivo) marca Smatboard. Mis compañeros lo usan basicamente para proyectar películas. Yo lo uso para corregir redacciones de los alumnos, mismas que desde hace ya 3 años no entregan en papel, sino como archivos PDF; ellos pueden apreciar la manera en que señalo los errores, y con un trabajo todo el grupo aprende. Los alumnos lo emplean para exponer, y utilizan la herramienta Notebook para ejemplificar sus presentaciones, y con los marcadores electrónicos de colores, subrayan conceptos importantes en sus gráficos. Todo eso, lo grabamos mediante una herramienta que conserva en formato de video todo lo que se hace en el PDI. Luego esas clases se suben al repositorio de la plataforma, para que los alumnos repasen la clase, o para auquellos que no pudieron asistir, no se atrasen. Esta herramienta es muy poderosa, y a penas comienzo a usarla, pero puedo apreciar con claridad lo que Marqués (2006) citado por Burgos afirma: “[Esta herramienta] induce una notable renovación de las metodologías y de los procesos de enseñanza aprendizaje, incrementando la motivación de los estudiantes, revitaliza la autoestima profesional de los profesores y facilita el logro de aprendizajes más significativos” (Burgos Aquilar & Lozano Rodríguez, 2010).

Insisto, no es terapia, ni mucho menos psicodrama, pero de que la educación está cambiando por causa de las nuevas tecnologías, nadie lo puede negar, y lo mejor será prepararse para disfrutar el cambio.

Notas:
[1] SHOUTcast es una tecnología de streaming auditiva freeware, desarrollada por Nullsoft. SHOUTcast utiliza la codificación MP3 o AAC de contenido auditivo y http (Hyper Text Transfer Protocol) como protocolo (también se puede utilizar multicast) para transmitir radio por internet. (Wikimedia proyect, 2004)
 
[2] Los conceptos en negritas son los referidos por Vladimir Burgos en El reto de la radio interactiva y la tutoría virtual (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007)

viernes, 26 de febrero de 2010

¿Hacia la educación del siglo XXI? o El destino ya nos alcanzó

Cuando inicio leyendo a Macedonio Alanís (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007), y cita a Thomas S. Kuhn comentando acerca de que la historia es algo más que anécdotas o cronologías, viene a mi mente un comentario que mi amiga Ingrid Ebergengy Magaloní (Dra. en Historia), hace siempre en las pláticas de profesores: “No sé de dónde la gente cree de veras, que se estudia historia para no repetir los errores del pasado”. Ambas citas, me remiten a un uso más plausible para la historia y que tiene que ver con lo que Miguelito, uno de los amiguitos de Mafalda afirma al respecto:
Y es que para entender hacia dónde va el mundo, debido al impacto de la evolución tecnológica, no se puede lograr revisando lo que sucedió, sino acudiendo, desde una óptica historicista diferente, a la revisión de las teorías predictivas que sobre el tópico existen. Es también una forma de historia, sólo que no son hechos lo estudiado, sino ideas, proyecciones de intelectuales que se dieron a la tarea de, mediante datos reales, imaginar el futuro; dicho en palabras de Miguelito: “¡PARA ADELANTE!”.

Ellos lo vieron, desde Leavitt y Whisler en 1958; Brooks, en 1975; Applegate, Cash, y Mills, en 1988; Porter en 2001; Carr, 2003; hasta Friedman en el muy cercano 2005. Todos vieron su futuro en una distancia de veinte años, y todos observaron lo mismo: Un mundo diferente por el impacto de la evolución tecnológica, en dónde la máquina será una herramienta que cree condiciones mejores para el hombre. Así la Tecnología de la información (TIC’s), desempeñó durante el siglo XX un papel vital para que la humanidad se transformara vertiginosamente, y con ella, todas las organizaciones en las que se desenvuelve.

En ese contexto Alanís cierra afirmando “La tecnología podrá cambiar, los problemas podrán ser diferentes, pero las personas, sus necesidades y satisfacciones siguen siendo las mismas” (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007).

Uno de los cambios que las TIC’s han propiciado, ha sido en el campo educativo, en dónde ha transformado a la educación a distancia (e-learning) proveyéndola de mejores herramientas de trabajo, que superan por mucho a los cursos por correspondencia. Sin embargo, no es el único impacto generado en la educación, pues también se generó una modalidad de aprendizaje que tiene la “habilidad de combinar elementos de capacitación e instrucción en el salón de clase, de aprendizaje a distancia en vivo y autónomo, y de servicio de aprendizaje avanzados que dan soporte de manera tal que proveen de un aprendizaje a la medida [del usuario] (Fox, Michael, 2002) citado por Fernando J. Mortera (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007). Hablo de el Aprendizaje combinado o Blended learning (B-learning).

Las bases epistemológicas y teóricas de esta modalidad, siguen escudriñándose, debido a que es una propuesta reciente, y por tanto, digamos que todavía en gestación, por lo menos en cuanto a la literatura que la soporte. Sin embargo en la praxis, el asunto es harto distinto, pues no son pocas las escuelas que (y a veces sin percibirlo), aplican esta forma de aprender.

El nombre lo adquiere muy llanamente, pues surge por asociación con lo que logra la licuadora (blend en inglés), y que es mezclar y combinar (de ahí el nombre castellano), muy fuertemente sustancias de naturalezas diversas. Así, la búsqueda está en combinar lo mejor de la educación presencial, y lo mejor de la educación a distancia apoyada en las TIC’s, en favo del cumplimiento del “diseño didáctico e instruccional del curso que se esté desarrollando”, dicho por Fernando Mortera. (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007).

Estas modalidades de estudio imponen una gran cantidad de nuevos retos, entre los que destaca el de considerar los estilos de aprendizaje en los ambientes educativos que utilizan tecnología.

Lo primero que ha ocurrido es la transformación de los roles que desempeñan tanto estudiantes como profesores: los primeros haciéndose más autónomos, y los segundos abandonando el protagonismo, para convertirse tan solo en facilitadores o asesores (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007).

Lo segundo, es que las nuevas modalidades de aprendizaje como el B-learning, tienen un gran futuro, ya que gracias a la enorme cantidad de herramientas con que cuenta (visuales, auditivas, interactivas…), está en posibilidad de atender mejor a sus aprendices, en función de poder adaptarse más rápidamente a los estilos de aprender de cada estudiante en contraposición del modelo presencial, al que le cuesta trabajo hacerlo, debido a la forma de trabajo grupal.
Test Estilo de Aprendizaje V A K
En este nuevo contexto, es vital que el profesorado observe la gran oportunidad que la modalidad de aprendizaje combinado le provee, ya que le permite, ahora sí, alcanzar la ansiada educación personalizada. Y es que la interactividad que ofrecen las TIC’s, “se crea un sentimiento en los estudiante de una ‘clase’ verdadera” (Lozano Rodríguez & Burgos Aguilar, 2007), citando a Hiltz y Wllman, en King, (2002).

Así, retorno al título de la presente aportación, solo para discernir, que el destino nos alcanzó.